El SNTE, no es un sindicato
El sindicato de maestros está al servicio del patrón y no de los trabajadores que lo sostienen con sus cuotas.
¡EL SNTE NO ES UN SINDICATO!
Tomado de Claridad Núm. 8, CCL Valle de México, diciembre de 2025.
Por 82 años, el servilismo incondicional del charrismo sindical del SNTE, hoy jefaturado por el senador Morenista Alfonso Cepeda Salas, ha abandonado a su suerte a los trabajadores de la educación; y al igual que todas las camarillas enquistadas anteriormente en el SNTE, ha sido el más fiel defensor, promotor e impulsor de las políticas económicas y educativas del Patrón Estado, deformando y prostituyendo el origen y significado del sindicalismo, para corporativizar al SNTE al partido gobernante, sin importar la ideología ni el color, sólo cuidan y defienden sus intereses para seguir bajo la férula del Patrón-Estado y así, conservar sus prebendas y beneficios políticos para continuar usufructuando las cuotas sindicales y traficar con los derechos de los trabajadores de la educación, hechos que nos permiten aseverar que el SNTE no es un sindicato, sino una organización de corte fascista para el control y sometimiento de los trabajadores de la educación, a pesar de ser la organización sindical más grande de América Latina.
Surgimiento del SNTE
Con la firme intención de frenar el avance de la lucha por construir la organización nacional de los trabajadores de la educación y en el contexto de la segunda guerra mundial, el gobierno de Manuel Ávila Camacho impulsó la política de la “Unidad Nacional”, estrategia empleada con el objetivo de aminorar la lucha de clases, llegando a varios acuerdos económicos y políticos con la burguesía, los terratenientes y la Iglesia, a tal grado que se realizaron reformas legales para la tranquilidad de los opresores.
De esta forma, el Estado burgués, en 1942 promovió la firma del “Pacto Obrero-Patronal” para establecer nuevas condiciones de trabajo y salarios, persiguiendo la industrialización del país, limitando el derecho de huelga y la libre sindicalización para los explotados. En materia agraria, se modificó el Código Agrario de 1942, y para beneficio de los grandes ganaderos, se expidió un gran número de "certificados de inafectabilidad", que amparaban a los terratenientes contra posibles acciones agrarias por un periodo de veinticinco años.
En 1946, se reformó el artículo Tercero constitucional, haciéndole concesiones a las organizaciones religiosas y permitiendo la educación privada.
El Estado interesado en terminar con las pugnas magisteriales, paulatinamente fue minando a las fuerzas clasistas, a la vez que fortalecía a las de derecha, reaccionarias y fascistas. En 1942, el gobierno del General Ávila Camacho, instruyó al presidente del Partido de la Revolución Mexicana (PRM) Antonio Villalobos, para buscar la unidad, y al planteamientos, todas las explicaciones lograrlo, el Presidente Manuel Ávila Camacho decidió intervenir más directamente, imponiendo un Comité Coligado de Unificación Magisterial (CCUM), con cinco representantes de cada sindicato: el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (SUNTE), el Sindicato Mexicano de Maestros y Trabajadores de Educación (SMMTE), y el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana (STERM), además para facilitar el proceso de unificación, el gobierno sacrificó al entonces Secretario de Educación Pública, el general Octavio Véjar Vázquez por reaccionario, fascista y represor de las organizaciones magisteriales.
En estas condiciones el CCUM, convocó al Congreso Nacional de Unificación Magisterial que se realizó del 24 al 30 de diciembre de 1943, donde se constituyó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). En el Congreso hubo muchas desavenencias, divisiones y enfrentamientos, que finalmente, con la intervención del gobierno fueron superadas. El primer CEN fue de composición, estando al frente Luis Chávez Orozco, y el Comité integrado por todas las facciones y tendencias. Antes de terminar su período por presiones, divisiones y una lucha interna intensa Chávez Orozco renunció, siendo sustituido por Gaudencio Peraza Esquiliano, quien corporativizó al sindicato al PRI, allanando el camino para la charrificación total del SNTE, eliminando a todas las fuerzas de izquierda, y que finalmente en el II Congreso Ordinario realizado del 28 de febrero al 3 de marzo de 1949, el ingeniero Jesús Robles Martínez, fue nombrado Secretario General, abriéndose un nuevo período en la historia del SNTE.
El charrismo sindical en el SNTE, con el nombre de “charrismo sindical” se conoce en el movimiento obrero mexicano al corporativismo. Que es la negación del sindicalismo. Es la intromisión de la patronal y del Estado en la vida interna de las organizaciones de los trabajadores. Es la política de la patronal, por la que su ideología domina el cerebro de los explotados y todos los trabajadores asalariados, llevándolos a la plena alienación.
El “charrismo sindical” se manifiesta, por la eliminación de toda práctica sindical. En lo ideológico, se supedita a la ideología burguesa expresada en la ideología de la revolución mexicana, en la dependencia a los intereses de las clases dominantes y el colaboracionismo de clase, que forman parte de su Declaración de Principios y de su práctica permanente. En lo teórico, defienden y justificaciones de la política patronal, que en el caso del magisterio, es el propio Estado. En lo político, defienden furibundamente como estrategia el sostenimiento del capitalismo, la aplicación del llamado “neoliberalismo”, de la “globalización”, del “libre mercado”, la política de “privatizaciones” y la sumisión al imperialismo. En lo táctico, imponen la desmovilización de las masas y la aceptación ciega de los dictados de los patrones y del gobierno. En lo orgánico, parten de la verticalidad, haciendo recaer todo el poder en unas cuantas personas, particularmente en el Secretario General negando toda posibilidad de democracia, y menos, de que las masas decidan todo el quehacer sindical.
La práctica cotidiana del “charrismo sindical”, es la antidemocracia, la corrupción, la represión y violación permanente de los derechos de los trabajadores, la división de los mismos por los métodos de generar y propagar el chisme, la intriga, el cohecho, el chantaje, la frivolidad, llevarlos a la competencia banal, es decir la perversidad extrema.
El “charrismo” en el SNTE, es el principal responsable de la crisis educativa en el país, es responsable directo de mantener alienados, desclasados y sometidos a los trabajadores, sirviendo a los intereses del sistema. En esta labor de traición y claudicación radica su importancia, de ahí la explicación del apoyo del Estado al charrismo, y es ahí en donde radica su fuerza, como apéndice de la patronal.
Los “charros” del SNTE, en los 82 años de existencia del mal llamado sindicato, han ejercido el férreo control sobre los trabajadores, siendo autoridades educativas y “representantes sindicales”, es decir: juez y parte, utilizando la represión permanente, sobre todo administrativa y jurídica, y en casos más difíciles, cuando crece el descontento de los trabajadores recurren al asesinato (cientos de casos lo testifican), al recurso de las instancias laborales y judiciales, y al apoyo directo y descarado de las policías y el ejército.
En estos años, se han disputado el control, a través de cacicazgos, imponiéndose de 1949 a 1972 el de Jesús Robles Martínez con la “Fracción Nacional Revolucionaria del Magisterio”; de 1972 a 1989 el de Carlos Jonguitud Barrios con la “Vanguardia Revolucionaria del SNTE”; de 1989 a 2013 con “los institucionales” de Elba Esther Gordillo Morales; de 2013 a 2018, el de los “institucionales” de Juan Díaz de la Torre; y de 2018 a la fecha, el de Alfonso Cepeda Salas, con la camarilla del “ejército intelectual de la 4T”, todos ellos cobijados, según la época histórica por el PRI, PAN, o Morena.
El charrismo sindical y su alianza con Morena
Desde abril de 2019, y después de apoyar totalmente al dictamen de reforma a los artículos 3, 31 y 73 constitucionales, mismas que se publicaron el 15 de mayo de 2019; dio origen a la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros y su verdugo USICAMM; el charrismo sindical jefaturado por Alfonso Cepeda Salas, declaró que el SNTE es el “aliado” y “ejército intelectual” de Andrés Manuel López Obrador y de la 4T.
Un poco antes, los charros del SNTE se acercaron a Claudia Sheinbaum Pardo cuando era jefa de gobierno de la Ciudad de México y también a Mario Delgado Carrillo, entonces presidente del partido Morena para negociar la senaduría plurinominal para Alfonso Cepeda Salas más diputaciones federales y estatales. Y para corresponder el regalo, el charrismo sindical se comprometió a afiliar a un millón y medio de trabajadores al partido de Morena, manteniendo así, la esencia del voto corporativo además de continuar promoviendo los acarreos masivos de trabajadores de la educación y padres de familia en todos los eventos políticos de Morena.
Durante la huelga de la CNTE de mayo-junio de 2025, el charrismo sindical del SNTE, realizó una campaña de difamación y descalificando señalando que la CNTE sólo disponía del apoyo del 5%, en tanto ellos contaban con el apoyo del 95% de los afiliados del SNTE, mayor cinismo y servilismo no podrían verse. Por el papel rastrero y entreguista asumido en la lucha por la defensa de la educación y los derechos laborales, es una obligación combatir al charrismo sindical del SNTE, pues ha sido el mejor defensor de la política del Patrón-SEP, porque es un instrumento incondicional del Estado para garantizar el control y sometimiento de los trabajadores de la educación, desarrollando una política de conciliación, represión, corrupción y traición.
A confesión de parte, relevo de pruebas
Al término de la concentración masiva efectuada el 6 de diciembre para celebrar los “7 años de la transformación” según el gobierno de Morena, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en el Zócalo de la Ciudad de México, Alfonso Cepeda Salas, en entrevistas con la prensa quiso rechazar el señalamiento del acarreo político realizado por el SNTE, y expresó que llegaron “45 mil compañeros… de la Ciudad de México, el Estado de México, Morelos, el Valle de Toluca y de Tlaxcala y algunos de Puebla”… No se obliga a nadie. Sí, claro (se les puso transporte).
Tenemos que corresponderle al gobierno de la 4T, lo bien que nos ha tratado. Subrayó que la participación del magisterio en actos públicos, responde a una convicción y por la percepción positiva que el gremio tiene sobre los programas y políticas aplicadas en el sector educativo durante la llamada Cuarta Transformación.
“A confesión de parte, relevo de pruebas”, es un principio jurídico fundamental que significa que cuando una de las partes en un juicio admite voluntariamente la verdad de un hecho relevante, esto es lo que cínica y públicamente reconoció Cepeda Salas; pues si bien es cierto que el SNTE nació de la necesidad de la unidad de los trabajadores de la educación para luchar por sus necesidades más elementales, también lo es, que su constitución fue impulsada y controlada por el Patrón-Estado para integrarlo en su estructura corporativa, convirtiéndolo en su apéndice y una maquinaria electoral al servicio del partido gobernante, ya sea el PRM, PRI PAN o Morena. La orfandad ideológica de la clase obrera, le ha impedido ubicar correctamente los instrumentos de control de la burguesía y su
Estado: el ideológico, con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (1917); el legal, con la Ley Federal del Trabajo (1931); y el orgánico, con el charrismo sindical (1948), que ha castrado toda la esencia del sindicalismo y ha puesto la organización sindical al servicio del mejor postor. ¡Contra el charrismo sindical y por la democratización del SNTE!
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