Frente al vandalismo y violencia institucional: la lucha organizada de la CNTE
Toda violencia proviene del Estado. Violencia y vandalismo es lo que durante años han ejercido sobre nosotros las instituciones y leyes del Estado burgués opresor que nos despoja de cada derecho y, explota nuestra fuerza de trabajo a cambio de salarios y pensiones de miseria, eso sí es vandalismo, eso sí es violencia, eso sí es crimen organizado
En la pasada Asamblea Nacional Representativa de la CNTE realizada en Mérida, Yucatán; se presentó un hecho inédito y sin precedentes, en un estado donde sus habitantes han sido muy respetuosos de las instituciones y la legalidad, aunque en los hechos esas mismas instituciones y la legalidad sean las que ejerzan sobre el pueblo una opresión constante.
El arribo de diferentes contingentes de otras secciones del país fue una noticia ampliamente difundida por los medios locales y nacionales, pero lo que detonó un linchamiento mediático, fueron las pintas que de pronto aparecieron durante la marcha y el mitin en edificios públicos, bancos y el mismísimo palacio de gobierno, un edificio casi sagrado para la clase política yucateca. Apenas se difundieron las primeras imágenes, las redes explotaron con la indignación generada por los mismos medios al servicio del poder y del gobierno.
El trabajo de los medios de paga y oficiales, fue operar una campaña de desprestigio por dichas pintas para crear la reprobación de la opinión pública y acusar de vandalismo, violencia e incluso terrorismo, cosa que les funcionó durante las horas posteriores al mitin y al día siguiente, fue tan furibunda la campaña de linchamiento mediático, que algunos docentes desinformados, dieron la razón a los detractores de la CNTE, pero el digno magisterio, y demás trabajadores de la educación, aglutinada en la CETEY, supo dar respuesta publica contundente y objetiva en los siguientes términos.
¿De qué violencia hablamos?
¿No es violencia? cuando el gobierno no puede garantizar los servicios de salud para el pueblo.
Cuando el gobierno no puede garantizar una educación pública, gratuita y laica como lo establece la Constitución, teniendo que recurrir a la aportación de los padres de familia y de los mismos trabajadores de la educación para mantener las escuelas, acaso eso ¿no es violencia?
Violencia es que los políticos se roben millones de pesos del presupuesto público.
Cuando los ricos despojan la tierra a los campesinos, acaso eso ¿no es violencia?
Acaso ¿no es violencia? cuando a los trabajadores de la educación se les obliga a trabajar más de 28 y 30 años de servicio como lo establece el contrato colectivo.
Cuando los ricos se hacen cada vez más ricos con la ayuda del gobierno y, los pobres se hacen cada vez más pobres con la misma ayuda del gobierno, acaso eso ¿no es violencia?
Violencia es cuando a los trabajadores les pagan un salario que no alcanza para sus gastos, cuando se les paga una miserable pensión que los condena a una vejez con carencia de recursos.
¿No es violencia que, teniendo México tantos recursos naturales, no lo pueda disfrutar el pueblo trabajador, con buenos sueldos para darle a su familia lo necesario?
Medios de comunicación afines al Estado, comunicadores ignorantes de las necesidades del pueblo y agentes del gobierno, se indignan por unas pintas, pero son indiferentes ante nuestros derechos conculcados
Entonces, quiénes son los vándalos, delincuentes, radicales, terroristas, flojos, y muchas otras palabras que se atribuyen a la CNTE por manifestarse en las calles.
Son unos farsantes. Se indignan por unas cuantas pintas, por unas cuantas expresiones tatuadas en los edificios públicos, pero les son completamente indiferentes las necesidades de las comunidades, no se indignan por los niños mayas que no tienen una alimentación adecuada, ni por la falta de medicamentos, por las carencias en los hospitales, por los miserables salarios; no se indignan por la falta de servicios de salud en las comunidades, ni por el hambre y la miseria del pueblo.
Los gobernantes desvían millones de pesos, se roban las contribuciones, los impuestos del pueblo, las propiedades del pueblo, las tierras de los campesinos, y por esto no se indignan.
Unas cuantas pintas, hechas en los edificios públicos, en los locales de los partidos, en los bancos, que se pueden resanar en lo inmediato, provocan los señalamientos de desaprobación.
Son incoherentes, por decir lo menos, su memoria es selectiva de los que hoy se rasgan las vestiduras llamando "vandalismo" a la digna rabia de un movimiento que no se arrodilla.
Unas palabras de exigencia laboral en una pared que rompen la rutina del día a día, les indigna, ¿esa es su definición de violencia?
Cuando hablan de monumentos históricos, ¿a qué historia se refieren?, ¿a la época de la colonia, de la esclavitud, del despojo de las tierras? Esos edificios fueron construidos con sudor y sangre de la clase trabajadora, para que los colonialistas de hoy presuman su poder.
Lamentamos que las escuelas no estén enseñando la verdadera historia, pero en la CNTE, ya se está haciendo el trabajo de despertar al pueblo y hacerle mirar su opresión, que existe desde que la sociedad se dividió en clases sociales; le siguió en la conquista y continúa hasta nuestros días. Entonces, esos detractores que critican y señalan, ¿de qué lado están?
Despierten y no olviden la larga historia de lucha del pueblo maya contra el colonialismo salvaje, cuyo recuerdo, son esos edificios que hoy revelan una realidad escondida.
El sábado 31 de enero de 2026, trabajadores simpatizantes y militantes de la CNTE-CETEY, convergieron en el momento a la patria de la ciudad de Mérida, para recibir a los delegados, de las distintas secciones sindicales consolidadas, promotoras, emergentes y en vías de consolidación de la disidencia magisterial de todo el país, electos por las instancias y procesos democráticos de la CNTE, para tomar parte en la ANR.
Para la CETEY, el evento fue un éxito. Sin embargo, cuando el movimiento avanza, los detractores aparecen, no pierden la oportunidad de infiltrar y denostar a una organización probada en la práctica en sus 46 años, de ser el verdadero sindicato que necesitan todos los trabajadores de la educación y de México.
Durante el recorrido de la marcha, los trabajadores, hartos de tanta injusticia, despojo de tierras, gobiernos mentirosos, de tanta inseguridad, desigualdad social, pobreza y demás problemáticas sociales, que en su mayoría son consecuencia de las malas políticas de los gobiernos en turno; aparecieron unas pintas en lugares simbólicos, bancos usureros que se enriquecen a costilla de los trabajadores, en un edificio del PAN, representando los intereses de la burguesía, al igual que todos los partidos electoreros, sin excepciones.
Hubo una pinta palacio de gobierno de la ciudad de Mérida, construido por la fuerza de trabajo obra obrera y que los ciudadanos sostenemos con nuestros impuestos, aunque en la mayoría de las veces se les impida el acceso a sus verdaderos dueños.
Las respuestas del gobierno de Yucatán, fue enviar a policías vestidos de civil para amedrentar al movimiento. Hubo una captura violenta de dos militantes de la CETEG, los metieron a la fuerza en un vehículo y minutos más tarde, fueron liberados por la policía con insultos y amenazas.
Este gobierno es de continuación neoliberal, son lo mismo o peores que los anteriores, la misma política demagógica, rancia y cobarde en contra de los que levantan la voz y se organizan por causas justas, ¿Qué busca nuestro movimiento?
Que nos regresen nuestros derechos, que nos otorguen la garantía de tener un salario y una jubilación digna, un mejor trato de las autoridades, su respuesta a la justas demandas son la negativa peticiones significa que se queden con pocos recursos para sus bolsillos.
La CETEG emitió una denuncia pública durante la ANR, en respuesta a este acto tan vil, ruin y cobarde, que no pasará la CETEY y la CNTE en el país. Reprobamos la represión y nos indignamos porque se trata de vidas humanas, no de objetos materiales.
En la CNTE tenemos un movimiento que no se arrodilla, que es congruente en su teoría y práctica, en su dirección proletaria, no rebaja su nivel de combatividad ante el enemigo de clase, porque identificamos muy bien que la falta de recursos para resolver nuestras exigencias es una política dictada por el gobierno, la burguesía y su Estado.
El que no conoce de historia tampoco sabe de una verdadera lucha, legítima y congruente por los derechos laborales y sindicales de los trabajadores, no tiene derecho a denostar, no tiene ninguna autoridad moral y política para opinar. Quienes militamos en la CNTE conocemos bien a nuestros opresores y explotadores e identificamos a los lacayos cómplices que les sirven, que sepan que estamos a favor de la libre expresión, no de la mentira, no de la calumnia y tergiversación de la verdad.
Unas cuantas pintas en los muros de una ciudad, no son violencia. Unos muros, que fueron objeto de la expresión escrita de una lucha que tiene 46 años, no es vandalismo; tampoco es terrorismo salir a las calles y expresar con fuerza y energía las carencias y necesidades de los trabajadores.
Violencia y vandalismo es lo que durante años han ejercido sobre nosotros las instituciones y sus leyes, organizados por el Estado burgués y opresor que nos despoja de cada derecho y, nos arrebata nuestra fuerza de trabajo a cambio de salarios y pensiones de hambre y miseria, eso sí es vandalismo, eso sí es violencia, eso sí es crimen organizado.
Este artículo forma parte de La Verdad del Pueblo Núm. 56 de febrero de 2026 y se reproduce con el permiso de sus autores y editores.
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