📝 Artículo Nacional 04/03/2026 Redacción Analco Medios 👁️ 504 vistas

Maestros rurales de Chihuahua: el caso de Arturo Gamiz García

Hace un somero recuento de la situación que se vivía en la sierra de Madera en los años sesenta del siglo XX, de la acciones del GPG y del asalto al Cuartel Madera

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Maestros rurales de Chihuahua: el caso de Arturo Gamiz García

Maestros rurales de Chihuahua: el caso de Arturo Gámiz García[i]

“La burguesía quiere que los estudiantes olviden su origen,

se alejen de las masas populares y de la lucha revolucionaria” AGG

 

1.- El maestro rural mexicano en los primeros años del siglo XX

Páginas gloriosas se han escrito en el valle, la montaña y la costa a través de la guerrilla rural mexicana, que durante el siglo XX, la versión moderna más antigua fue parida en la sierra de Chihuahua en el año de 1963, con el Grupo Popular Guerrillero, tras ésta surgieron la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, el Partido de los Pobres, el Movimiento de Acción Revolucionaria, la Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo, la Unión del Pueblo, el Movimiento de Acción Revolucionaria, la Liga Comunista 23 de Septiembre, hasta llegar al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, hicieron y hacen suyos los anhelos de justicia y libertad campesina.

La Ley Agraria carrancista del 6 de enero de 1915, que otorgaba amplios poderes a los gobernadores y jefes militares, devino en innumerables abusos, retraso de gestiones y reacomodos de bienes en la burguesía agraria. Durante el gobierno de Carranza (1915-1920) “sólo 120 comunidades recibieron la posesión definitiva de la tierra en beneficio de 148 mil familias con 180 mil hectáreas” (Huizer, 1979); nada comparado con la geografía nacional y las ansias de justicia plasmadas en el lema zapatista “La tierra es para quien la trabajo con sus manos”. Vinieron nuevos repartos, según el proyecto de Plutarco Elías Calles, como un primer paso, se fortalecía el ejido para luego hacer de México un país de pequeños propietarios.

La Ley de 1915, arrebató las banderas de Villistas y Zapatistas, propuso la restitución para los pueblos originarios que demostraran con documentos que habían sido despojados por los hacendados; el reparto para los solicitantes de tierras, entre ellos pueblos originarios que hubiesen perdido sus documentos; no obstante los peones acasillados y aparceros quedaron fuera de los beneficios, tal y como lo cuestionara la Organización Internacional del Trabajo en 1937, por lo que la Ley dejó intacto el sistema de haciendas como elemento esencial de la estructura agraria en México. (Huizer, 1979)

En ese contexto, el profesor rural mexicano, jugó un papel principal como instrumento ideológico de la burguesía, cuyos fines eran preparar fuerza trabajo calificada, que incrementara las ganancias del capital. También era necesaria la modernización para elevar la producción en el campo que alimentase la industria. Así continuó otra etapa de la Reforma Agraria, se entregaron tierras por la vía de la restitución agraria a las comunidades indígenas y por la vía del reparto a los solicitantes; ahí donde la tierra fue reclamo central de la revolución mexicana, el Estado mexicano comenzó a mediatizar el descontento creando corporaciones de obreros, campesinos, colonos y militares.

La urgente necesitad del capitalismo en México por fortalecer la industria, llevó a Lázaro Cárdenas en los años treinta del siglo XX a impulsar las escuelas primarias en todo el país y a formar maestros en las escuelas normales rurales y urbanas. Enseñar el alfabeto y aritmética básica; artes y oficios; historia patria (según la burguesía) era el encargo concreto de aquellos encomiables docentes, a quienes les forjaron (y todavía, con lo que llaman “Nueva Escuela Mexicana”), la idea de que eran “apóstoles de la enseñanza”.

Luego de la mitad del siglo XX, en México, ya no fueron los terratenientes los que detentaban el poder principal, éstos habían sido rebasados por la oligarquía financiera dueña de industrias, bancos y grandes comercios; de esta forma, los maestros rurales que jugaron un rol básico en los intereses de primera línea del Estado mexicano, dejaron de serlo y fueron considerados un mal menor, que habrían de mantener sin que se desbordara, para fortalecer la proletarización del campo.

Con la entrada de las empresas agroexportadoras, “el rasgo negativo característico de este período ha sido el control más absoluto que ejercen las empresas extranjeras en la industria agrícola, las industrias antes nacionales pasan a extranjeros., como General Foodz, Heiz, Gerber, United Fruit, etc.” (Stavenhage & otros, 1985)

 

2.- Ciudad Madera, Chihuahua

En 1960, ciudad Madera tenía una concentración de 26,146 habitantes, sus colindancias con Sahuaripa, Nacori, Arivechi, del estado de Sonora; y en Chihuahua con los municipios de Casas Grandes, Temóchic, Gómez Farías y Zaragoza.

José Ibarra, cacique de la región y miembro de la dinastía de los terratenientes, reunió fama como tipo cruel y sanguinario que acalló a los solicitantes de tierras mediante el asesinato, vejaciones y explotación de los campesinos; actuaba con la complacencia del comandante de la V Zona Militar de Chihuahua, Antonio Gómez Velasco y del Procurador de Justicia del estado, José Melgar de la Peña sin que, como ahora se dice, se abrieran carpetas de investigación en contra de los Ibarra.

Mientras los campesinos casi morían de hambre, José Ibarra era poseedor de 9 mil hectáreas, su hijo Héctor de 5 mil hectáreas y su hija Yolanda 4 mil hectáreas.

Gamiz en 1956, ingresó al Partido Popular Socialista (PPS), desde temprana edad se distinguió como organizador. En La Junta (hoy Adolfo López Mateos), fundó la Juventud Popular. Estudió en la Escuela Normal de Chihuahua desde 1959; fue miembro destacado dela Unión General de Obreros y Campesinos (UGOCM), dirigió en Madera, el movimiento de masas, sin salir de los marcos estrechos de la Constitución. Se ganó el respeto y el amor del pueblo y el odio de los terratenientes.

 

3.- Las condiciones lacerantes de la clase campesina.

Arturo Gamiz, fue uno de tantos maestros que tomaron partido por el pueblo explotado. El alto índice de pobreza en el campo a consecuencia del despojo, el desplazamiento forzoso, la falta de agua para riego en las tierras repartidas y el uso de tecnología medieval en la agricultura, en donde el “81% de la superficie que se cultivaba era de temporal errático, y trabajada con instrumentos anteriores a la conquista.” (Stavenhage & otros, 1985)

La educación formal promedio era de primero de primaria, “…de la población urbana eran analfabetas 3’450 mil, es decir el 24% y, alfabetas 10’750 mil”; el 76% era población rural de ellas 6’600 mil eran analfabetas representando el 48% y el 52%, representado por los 7’150 mil no sabía leer y escribir. De 1961 a 1967 hubo un aumento en la producción agrícola de 1.7% mientras que la producción industrial se elevó el 3.9%. De las 16 millones de hectáreas repartidas a los campesinos durante el período de López Mateos todas eran de pésima calidad. (Stavenhage & otros, 1985)

Las condiciones socioeconómicas de los campesinos descendieron tanto que llevaron a la miseria a 10 millones de campesinos. Dentro de este contexto, se templó la conciencia de Arturo Gamiz y otros luchadores sociales, por lo que concluyeron que tenían un compromiso con su pueblo.

Puede señalarse, que la lucha de clases en el campo subió de tono y a la par se crearon organizaciones que dieran respuesta a las nuevas condiciones del medio rural.

Se contaba con las experiencias de la lucha campesina de los años 20 y 30 de ese siglo, décadas en donde sobresalió la lucha de los trabajadores agrícolas de la región lagunera, Michoacán, Yucatán, Chiapas, Sonora y Tamaulipas. Les siguieron las luchas de los ferrocarrileros en 1958, de los médicos en 1964 e influyeron los factores externos, como el triunfo de la revolución cubana en 1959.

 

4.- Una salida revolucionaria a la crisis capitalista.

En una carta de Arturo Gamiz fechada el 11 de septiembre de 1965 y dirigida al gobernador de Chihuahua, le expresaba: “Durante años por las buenas estuvimos pidiendo justicia; pero usted señor gobernador, nos despidió siempre con insultos, se puso de parte de los latifundistas y les dio fueros. Empuñamos la armas para hacer por nuestra propia mano la justicia que les niega a los pobres”.

Así como en los años siguientes ocurrió con Genaro Vázquez y con Lucio Cabañas en el estado de Guerrero; la organización de Arturo Gámiz no tuvo otra alternativa que remontarse a la sierra para enfrentar a la burguesía más rancia y reaccionaria, teniendo claro el objetivo: “la máxima labor revolucionaria se hace entre las masas populares”, porque estaba claro, escribió, en estos momentos  “… no hay posibilidad de aceptar o rechazar la lucha de clase, existe y nos incluye a todos por encima de nuestras voluntades. (Gámiz, 1965)

Sus aportes incluyeron su preocupación por los estudiantes como sector. “… la burguesía quiere que los estudiantes olviden su origen, se alejen de las masas populares y de la lucha revolucionaria, se hagan individualistas y se conviertan en reserva suya”, y advertía, “el movimiento estudiantil no escapa a la dialéctica porque no está al margen ni por encima de la sociedad”. (Gámiz, 1965)

Los hechos que se suscitaron, fueron vertiginosos, al maestro Gámiz le faltó tiempo para consolidar el movimiento popular y revolucionario que dirigía, en donde deslindó con las posiciones burguesas y oportunistas.

El paradigma del asalto al cuartel Moncada en 1953 en Cuba, fue de alguna forma un referente para la organización que se había constituido en 1963 teniendo como antesala dos encuentros de la sierra, en donde se optó por la lucha armada, por la violencia revolucionaria para darle una salida revolucionaria a la crisis. De esta forma uno de los primeros manifiestos expresaba:

“Estamos convencidos de que ha llegado el momento de hablarles a los poderosos en el único lenguaje que entienden; llegó la hora de que las vanguardias más audaces empuñen el fusil; llegó la hora de ver si en sus cabezas penetran las balas ya que razones nunca entraron; llegó la hora de apoyarnos en el 30-30 y el 30-06 más que en el Código Agrario y la Constitución”.

Arturo dirigió El Núcleo desde 1963, sus acciones militares abarcaron de febrero de 1964 a septiembre de 1965. En febrero de 1964 fue volado un puente construido por los Ibarra. El 15 de julio de 1964, se enfrentaron con judiciales por más de dos horas y finalmente los desarmaron. El 23 de mayo de 1965 atacaron un pelotón de varios policías; incautaron 250 cartuchos, equipo militar y tomaron una radiodifusora.

 

5.- El asalto al Cuartel Madera

Según versan las informaciones publicadas por la prensa burguesa, era la madrugada del 23 de septiembre de 1965, cuando 14 jóvenes (el resto de guerrilleros no pudieron llegar a tiempo), asaltaron el Cuartel Madera, Chihuahua que estaba custodiado por 125 soldados. En México fue un acto de heroísmo sin precedentes, fue un enfrentamiento desigual entre jóvenes armados con rifles 22 y carabinas en contra de soldados con armas reglamentarias. No hubo sorpresa, el ejército ya lo esperaba. El enfrentamiento se prolongó hasta el amanecer.

Cayeron del ejército de los ricos seis y once quedaron heridos; del lado de los guerrilleros –según reportó el gobierno-, murieron ocho irremplazables combatientes; de ellos cinco eran maestros rurales, un campesino, un médico y un estudiante.

A partir de ese hecho, se desató una cacería ordenada por el general de división y gobernador de Chihuahua, Práxedes Giner Durán con la participación de las zonas militares de Sonora y Chihuahua. 68 elementos del batallón de fusileros, paracaidistas al mando de José Hernández Toledo (represor de estudiantes universitarios en Sonora, Michoacán y Tlatelolco). Tres aviones C54 y cuatro Jets T-33 de caza fueron utilizados. Las acciones de terror fueron masivas, campesinos torturados, más de 100 presos. Los fugitivos no fueron localizados.

El general Práxedes, al estar sepultando en la fosa común los ocho cadáveres de los jóvenes heroicos, fiel a su convicción genocida demostrada en el régimen de Gustavo Días Ordaz, ladró: “¿Querían tierra? ¡Hártense de tierra!

 

6.- Los que cayeron y algunos puntos programáticos

·        Arturo Gámiz García, quien cursó estudios en el Instituto Politécnico Nacional y en la Normal de Chihuahua, principal dirigente.

·        El médico Pablo Gómez Ramírez, quien se les unió en 1965.

·        Miguel Quiñonez Pedroza, director de una escuela rural en Ariseachic. Nació en 1943, antes fue parte de la dirección nacional de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México.

·        Emilio Gamiz, hermano de Arturo, fundador y miembro de la Juventud Popular.

·        Salvador Gaytán, presidente seccional de Dolores, un mineral cercano a ciudad Madera. Dejó el puesto para integrarse a la guerrilla.

·        Salomón Gaytán, hermano de Salvador.

·        Oscar Sandoval Salinas, tenía 19 años, cursaba el quinto semestre en la Normal de Chihuahua.

·        Otra persona de la que no se tienen datos.

Algunos de los puntos programáticos de la moderna organización guerrillera rural del siglo XX:

I.- Debe entregarse de inmediato la tierra a los campesinos.

II.- Por una industrialización rural a favor de la clase campesina.

III.- Impulsar la productividad agrícola para elevar el nivel de vida de los campesinos.

IV.- La Revolución Agraria debe ser un instrumento de independencia económica y política.

V.- Por un plan nacional agrícola, ganadero y silvícola.

VI.- Poner en manos de los campesinos créditos y técnicas adecuadas para su trabajo…

 

7.- Camarada Arturo Gámiz, tu muerte no fue en vano

En estos momentos cientos de organizaciones en México, reivindican la figura del profesor Arturo Gámiz, incluyendo la CNTE una de las agrupaciones sectoriales más longevas en el país.

Los sobrevivientes del Grupo Popular Guerrillero, se reorganizaron y continuaron la lucha en el norte del país, una vez acorralados entre Sonora, Chihuahua y Durango y sin posibilidad de sobrevivir, rompieron el cerco militar con muchas bajas y quienes vivieron para contarlo, se integraron a otras organizaciones en el país.

Lo evidente es que el asalto al Cuartel Madera, constituyó un duro golpe a la primera guerrilla moderna mexicana, hubo una derrota militar, pero abrió las perspectivas al movimiento democrático y revolucionario en México de la segunda mitad del siglo XX. Aunque hubo condiciones objetivas, las condiciones subjetivas no les fueron del todo favorables, aun con ello, la sangre derramada no fue en vano.

Referencias

Gámiz, A. (1965). Participación de los estudiantes en el movimiento revolucionario. Madera: S/e.

Huizer, G. (1979). La lucha campesina en México. México: Centro de Investigaciones Agrarias.

Stavenhage, R., & otros. (1985). Neolatifundismo y explotación. México: Nuestro Tiempo.

+El presente artículo es parte del Núm. 56 del periódico La Verdad del Pueblo, febrero de 2026. 


[i] Algunos datos del presente artículo, fueron tomados de “21 de Julio” marzo de 1990, órgano de expresión de la Coordinadora Nacional de Exnormalistas Rurales (CNER)

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