El “Día del Niño” hace patente la deuda que el Estado tiene con los menores
Como dice el cantautor José de Molina: “mientras haya en esta tierra, niños en un muladar, no tiene derecho el hombre, a llamarse humanidad”.
Existe una canción de José de Molina que refiere en sus primeras letras “cuando los niños del mundo no tengan por qué llorar, será más noble la vida, será más dulce el hogar…” y es que cada 30 de abril se escucha por doquier “feliz día del niño” promoviendo con ello una práctica de consumo que invisibiliza la crisis estructural en la que se encuentran más 400 millones de niños en el mundo que viven en pobreza extrema, según el último informe de la UNICEF.
El origen de esta “celebración” no es festivo, sino reactivo. Con la Primera Guerra Mundial se hizo evidente que la infancia era el eslabón más frágil. Las afectaciones más lamentables para los niños se caracterizaron por traumas, desnutrición, orfandad y trabajo forzoso. Millones sufrieron bombardeos, desplazamiento y hambre, mientras que muchos menores de 12 años trabajaron en fábricas y granjas. Además, la guerra afectó su infancia al alistarse como soldados voluntarios o jugar a la guerra. Para invisibilizar el desastre humanitario provocado por las guerras injustas, se propuso en la convención de Ginebra que la humanidad “debe darle niño lo mejor que puede darle".
Los conflictos bélicos actuales no difieren de las consecuencias terribles, de la primera y segunda guerra mundial, tras un mes de guerra en medio oriente” más de 340 niños y niñas han sido arteramente asesinados en Irán, Líbano, Israel y Kuwait, según un recuento publicado este martes 31 de marzo por Unicef (2026)”
Por si eso fuera poco, los menores también se ven afectados, entre otras problemáticas por:
- Pobreza Extrema: Se estima que más de 400 millones de niños viven en pobreza extrema, subsistiendo con menos de 3 dólares al día.
- Conflictos y Desplazamiento: En este 2026, 1 de cada 5 niños vive en zonas de conflicto bélico. Cerca de 50 millones de menores han sido desplazados de sus hogares por la violencia o desastres ambientales.
- Hambre y Educación: Aproximadamente 1,120 millones de niños carecen de acceso a una canasta básica alimentaria, y 272 millones permanecen fuera del sistema escolar, una brecha que se ha ensanchado tras los recortes presupuestarios en ayuda humanitaria internacional.
En Veracruz, la cosa no pinta mejor, siendo la tercera entidad con mayor población infantil (aproximadamente 2.4 millones) refleja las desigualdades más agudas de México:
a.- Pobreza y Carestía. Según cifras de CONEVAL e INEGI actualizadas, la vulnerabilidad económica es el principal verdugo de la infancia veracruzana:
Pobreza Multidimensional: El 56.2% de los menores de 18 años en el estado vive en situación de pobreza.
Pobreza Laboral: Al cierre del tercer trimestre de 2025, la pobreza laboral en Veracruz alcanzó el 49.9%, lo que significa que en la mitad de los hogares el ingreso familiar no alcanza para cubrir la canasta alimentaria básica, impactando directamente en la nutrición infantil.
https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/pl/pl2025_11_Ver.pdf
b.- Violencia y Seguridad. Veracruz se mantiene como la tercera entidad a nivel nacional con mayor número de niñas y niños atendidos en hospitales por violencia familiar y sexual. Agregándose a ello, los delitos de extorsión y feminicidio infantil con repuntes preocupantes.
c.- Educación y Rezago. El rezago educativo en el estado es del 26.3%, una cifra que se ubica casi 8 puntos por encima del promedio nacional. La tasa de abandono en educación media superior sigue siendo un reto, alimentando el ciclo de trabajo infantil informal.
Ante tales condiciones dejamos una interrogante para la reflexión de los lectores: ¿celebración o deuda?
Celebrar el Día del Niño con juguetes y dulces, mientras se ignoran las estadísticas de pobreza, desnutrición y violencia, es una forma de ceguera social. Es una manifestación de la alienación total del veracruzano, que le impide ver más allá de lo visible. El 30 de abril no debería ser una fecha para el impulsar el consumo, sino un espacio de organización para exigir al Estado lo que por derecho corresponde a los menores:
· Trabajos dignos y salarios justos para sus padres.
· Educación gratuita, laica y científica.
· Dotación de uniformes, calzado y útiles escolares.
· Acceso integral a un sistema de salud.
· Erradicación de la violencia infantil en todas sus manifestaciones.
· Satisfacción de necesidades básicas (no solo la alimentaria)
Mientras la cifra de pobreza infantil en el estado siga rozando el 60%, cualquier festejo será incompleto. La verdadera celebración será el día en que las estadísticas dejen de ser una condena y empiecen a ser un reflejo de igualdad social teniendo en cuenta que como dice José de Molina “mientras haya en esta tierra, niños en un muladar, no tiene derecho el hombre, a llamarse humanidad”.
CNTE Clasista Veracruz