📰 Noticia Nacional 16/01/2026 Redacción Analco Medios 👁️ 237 vistas

Paro de Educadores Comunitarios en 15 estados, demandan incremento económico y dignificación de la labor docente

Desde noviembre de 2025 hay protestas de los Educadores Comunitarios del CONAFE, ahora están en paro exigiendo solución a su pliego de demandas

🔊 Escuchar noticia
Paro de Educadores Comunitarios en 15 estados, demandan incremento económico y dignificación de la labor docente

Exigimos al Estado mexicano solución pronta y expedita al pliego de demandas de los Educadores del CONAFE. Basta de simulación, la educación de los niños de zonas rurales marginadas e indígenas debe ser una prioridad.

Sus demandas son muy justas, los Educadores Comunitarios de educación inicial, reciben al mes $2,340 y los de educación básica $5,240 mensuales; en tanto el salario mínimo mensual para 2026, será de $9,582, es decir les dan menos a lo equivalente a una beca de Jóvenes Construyendo el Futuro; no es ilógico que haya cerca del 30% de deserción de estos jóvenes de CONAFE; pues no son empleados del Estado mexicano, pero bien que les son útiles; no son maestros en sentido estricto, no pueden arraigarse con esa mísera compensación, pero bien que les exigen resultados como si fueran profesores de la SEP, éstos últimos que aunque mal pagados, obtienen al menos el triple, más las prestaciones de Ley.

La mayor parte de la compensación, la gastan en traslados, por lo que no les queda para otras necesidades, como material didáctico y materiales derivados las necesidades de las comunidades con lenguas indígenas y que no les provee el CONAFE.

Hay que recordar que muchos transitan por brechas, caminos y veredas por donde no hay transporte público.

En el ciclo escolar 2023-2023, dicen los datos oficiales, que atendieron más de medio millón de niñas, niños y jóvenes. Se contaron 55 mil Educadores Comunitarios en el país, que se distribuyeron en 36 mil localidades rurales e indígenas de alta marginalidad; ¿y así se les retribuye su gran labor?, ¿con desdén, con oídos sordos, amenazas y despidos?