📝 Artículo Local 29/06/2026 Redacción Analco Medios 👁️ 89 vistas

29 de junio, día de San Pedro / San Pablo en Ixcatán y los pescadores que se fueron

Una vez en el manantial, las esculturas son colocadas en una piedra muy cerca del manantial y son “bañadas”, luego viene una sesión de luchitas, que se parecen mucho a las que realizan en la Sierra Madre Occidental los Rarámuri, tomándose de la pulá (faja o ceñidor) y a fuerza de la canilla de la mano se derriba al oponente.

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29 de junio, día de San Pedro / San Pablo en Ixcatán  y los pescadores que se fueron

En un documento de hace un siglo (1926), encontrado en la delegación municipal de Ixcatán, municipio de Zapopan, Jalisco, aparece un listado con nombres de 26 personas cabezas de familia dedicados a la pesca, lo hacían con artes sencillas como la atarraya, el anzuelo, la nasa, las atrapadas.

Las atarrayas eran fabricadas por los mismos pescadores con cáñamo, lazos que aguantan el agua y plomo que conseguían en la ciudad; eran artes pequeñas para poderse cargar en los recorridos; los anzuelos eran colocados desde las piedras y raíces por unas ocho horas y luego visitados para recoger las capturas; en el caso de las nasas que figuraban un huevo, eran tejidas con raíces y otate punzante, tenían ingreso amplio que se achicaba para atrapar peces grandes que iban en pos de la carnada. La atrapada consistía en desviar la corriente del río o arroyo, para concluir en un charco que no conectaba con la corriente principal, de esta forma, quedaban los peces a merced de los pescadores.

Hubo una cuadrilla de pescadores de los años cuarenta, según me relató Isabel Martínez Ruvalcaba (el tío Chano) y se lo escuché decir a Dionisio Casillas Larios (mi padre); que se iniciaba la pesca a la altura de la hacienda de El lazo y se movían río abajo, a veces hasta llegar al municipio de Tequila; los pescadores establecían puntos con los arrieros para que pasaran por el pescado fresco que trasladaban a la ciudad.

La captura era colocada en huacales (cajas hechizas con palos, atadas con piel cruda remojada o cáscara del árbol de cicua), con hojas verdes y pasto para que aguantaran el traslado. Desde Hacienda del Lazo eran cuatro horas para llegar al mercado San Juan de Dios, el Mercado Corona y menos tiempo a Atemajac del Valle.

Cuando enviaban pescado desde Ixcatán, se hacían hasta siete horas a los puntos de entrega más lejanos, eran los mismos arrieros que llevaban el carbón, las frutas y la leña. Desde otros puntos del río el pescado se llevaba a Ixtlahuacán del Río, San Cristóbal de la Barranca, Amatitán y Tequila.

San Pedro y San Pablo en Ixcatán

En Ixcatán, como en San Pedro Itzicán municipio de Poncitlán (ribera de Chapala), se festeja el día de San Pedro (Simón Pedro nació en el I a. c., apóstol Pedro), patrono de los pescadores, o en pueblos lejanos de los países sudamericanos de Perú o Colombia, sólo que aquí con nosotros el oficio de pescador desapareció hace más de 50 años, desde que el río Santiago fue contaminado por la barbarie industrial, que en lugar de hacerse cargo de sus desechos químicos, con metales pesados y venenos, los tiran a la cuenca de este preciado río. Los gobiernos en turno de todos los órdenes y colores han sido cómplices por omisión e inacción de tal barbarie.

En realidad el 29 de junio es una fiesta sincrética que se hace ancestralmente por el inicio de las lluvias, para la buena cosecha, que se hace coincidir con el festejo de San Pedro y San Pablo (Pablo de Tarso de Cilicia hoy Turquía, nacido año 5-10 d. C), ambos martirizados en Roma.

Los bustos de San Pedro y San Pablo, se trasladan desde la iglesia de Ixcatán hacia el manantial la presa, se va por un camino virreinal pintoresco, cuyo destino era el Puerto de San Blas, (habiéndose desprendido en Zacatecas del Camino Tierra Adentro que venía desde Santa Fe California); se hace con parsimonia, con rezos y acompaña la procesión con el ensamble de la tambora antigua con siglo y medio de tradición (tambora, tambor, violines), lo que convierte en evento muy alegre.

Una vez en el manantial, las esculturas son colocadas en una piedra muy cerca del manantial y son “bañadas”, luego viene una sesión de luchitas, que se parecen mucho a las que realizan en la Sierra Madre Occidental los Rarámuri, tomándose de la pulá (faja o ceñidor) y a fuerza de la canilla de la mano se derriba al oponente. Es parecido en Ixcatán, aquí se toman del cinto o pretina si son mujeres y, se premia con gallos o dinero que previamente se reúne en donación.

La celebración la organizan los fiesteros de los Tastuanes de cada año (25 al 27 de julio), por eso al evento también se le llama “la junta de los tastuanes”, porque quien bebe de ese líquido espirituoso en automático, es anotado en una libreta porque tomará parte en la danza de los tastuanes que posee un coloquio de 1884 escrito en Tocho Mexicano. 

Con la algarabía del gentío y la música de tambora, se hace el regreso por las calles del pueblo en donde se complace a las familias que dan sus aportaciones en gallos o efectivo, lo mismo que se repartirá por la tarde/noche en la sesión de Las Luchitas en la plaza principal ese mismo 29 de junio.

Es cierto, en Ixcatán el oficio de pescador ya no existe, como muchos otros (arriero, aguador, carbonero), pero la tradición en nuestro pueblo sigue, como la lucha misma por mantener el río Santiago vivo, así como sus ríos afluentes: Blanco, Copala-Los Camachos, Achichilco, La Soledad, Milpillas, Juchipila y Cuixtla, por citar algunos.

Texto: José Casillas. Centro de Estudios e Investigación de la Barranca, (CEIBA)

 

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Imagen relacionada con 29 de junio, día de San Pedro / San Pablo en Ixcatán  y los pescadores que se fueron
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