A un novel director
Trata de una realidad latente en las escuelas públicas y... privadas
A un novel director
Porque un huesito te dieron,
no te sientas muy arriba,
no te llenes de desprecio
para los de tu familia;
recuerda que andamos lejos
de las regiones queridas
donde los iris sintieron,
de la luz, la caricia prima;
recuerda que andamos lejos
y que los profesores
que están en el mismo pueblo
son tus parientes mejores
o, al menos, debieran serlo
sin cultivo de rencores,
en tanto sean compañeros
de tu centro de labores.
No olvides aquellos tiempos
en que expresabas disgusto
por aquél dictadorzuelo,
del que casi hoy eres fruto
si no le pones el freno
a tu proceder absurdo;
cierto, te dieron hueso,
dirigiendo un instituto
de los saberes primero
de los diamantes en bruto:
te encuentras de director
de tu escuelita primaria,
está en tus manos el don
de empezar a enderezarla,
no cometas el error
de seguirle como estaba,
de bailar siguiendo el son
que tocan las clases altas;
no tomes el papelón
que quisieran presentaras
actuando como patrón,
como burgués sin entrañas:
sin pizca de compasión
castigando las espaldas, y,
sin pedir opinión
a los otros camaradas,
poniendo como timón
tus decisiones tomadas.
Si saliste, de tu rancho,
de sombrero y con huaraches
algún progreso buscando
para remontar el bache
que, eternamente, asfixiado
tiene a la gente del campo,
-y a la de cualquier lugar
de montaña o de ciudad-
Si al inicio de tu senda
buscabas la panacea
a las malditas miserias
de tus épocas primeras,
no se te olvide, recuerda:
la educación es la punta
de la enredada madeja;
es farolillo que alumbra,
es la alborada que aleja
de la mente las negruras;
pero también es la teja
que protege de la lluvia
a la impiedad de las metas
de la explotación obtusa.
Acuérdate, Director
que en nuestro injusto sistema
se predica la opresión
a través de las escuelas;
olvídate, Director,
de tu reciente soberbia
de sentirte ultra plus non,
de tu “imponente” presencia;
¡Adelante, Director!
A la igualdad haz tu ciencia;
haz tu método, el mejor,
el de la mutua experiencia,
el de la cooperación
el de la benevolencia.
Autor: Maestro Juan Tinoco López
Egresado de la Normal Rural de Atequiza