Seamos constantes y consecuentes en la lucha sindical
En el pequeño aporte, habla la voz de la experiencia. La jubilación existe en la vida laboral, no en la lucha de clases
Dejar de luchar es empezar a morir
Soy un trabajador jubilado que entiende que la historia de la humanidad, ha sido siempre la historia de la lucha de clases; que la gran mayoría de la gente también es trabajadora y a pesar de eso, no entiendo, por qué mucha de esa masa empobrecida, sale en defensa de la clase burguesa, que son quienes se han enriquecido con su fuerza de trabajo y además de eso, los oprimen de manera constante.
Es verdad es complejo entender por qué un trabajador defiende con uñas y dientes a su explotador y opresor; y hasta se preocupa sobremanera por no afectar a quien lo daña de manera cotidiana.
Desde mi juventud, he luchado por defender mis derechos y con tristeza veo que los seguimos perdiendo; los únicos beneficiados ante tal inconciencia, son los que tienen la riqueza. Si ellos perdieran el 50% de sus ganancias, aún así seguirían siendo ricos, pero se sentirían ofendidos y afectados en su pobre vida (que nunca ha sucedido eso).
Sin embargo, siguen existiendo trabajadores que a pesar de trabajar dos turnos, no ganan ni para una casa y lo indispensable, que el salario mínimo no alcanza a cubrir.
No defiendo al gobierno en turno, porque aunque se diga progresista, no llega ni a izquierda, por eso siguen favoreciendo a los que más tienen.
Confío en la fuerza de los trabajadores y lucho por ellos, porque formo parte de esa clase.
Defiendo sus derechos porque son mis derechos.
Busco mejorarlos porque sueño con una vida mejor.
Sí defendiera al poder burgués, sería tanto como renunciar a mis derechos y a una vida mejor.
No busquemos quitarles a los que más tienen, sólo que tengamos todo lo necesario para vivir con decoro y dignidad, porque es el trabajo el que crea la riqueza. Eso, no haría pobres a los que están atascados de riqueza.
Cuando los trabajadores comprendamos que nuestra fuerza de trabajo, debe ser bien remunerada y cubra, al menos nuestras necesidades básicas de vivienda, vestido, alimentación, educación, salud y recreación y que ello, no es una dádiva del patrón, sino un derecho y, que unidos podemos lograrlo, entonces, alcanzaremos la mitad del cielo.
La lucha no es sólo por mí, es por todos los trabajadores y con un salario justo. Que para los ricos, es como quitarle un pelo a un buey.