110 Aniversario de la huelga general en la ciudad de México
La huelga general fue contundente, y el pueblo de México pudo conocer la verdadera careta del gobierno burgués y terrateniente, pues el 1 de agosto, Carranza decretó la Ley Marcial.
El 31 de julio de 1916, estalló la primera huelga general en la Ciudad de México, convocada por la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal (FSODF) y respaldada por la Casa del Obrero Mundial, suspendiéndose el suministro de la energía eléctrica, el agua potable y los transportes en la Ciudad de México.
Entre 1915 y 1916 estallaron decenas de huelgas a nivel nacional: maestros, choferes, panaderos y trabajadores del comercio en la Ciudad de México, petroleros de El Águila, trabajadores textileros, mineros de El Oro, tranviarios y electricistas en Guadalajara, trabajadores portuarios de Veracruz y Tampico, mineros y tipógrafos de Pachuca.
Por la situación revolucionaria que vivía el país la FSODF, desde el 22 de mayo, había demandado el pago en oro o su equivalente en moneda de curso legal. El gobierno de Venustiano Carranza intentó imponer el pago de salarios con la llamada "moneda infalsificable" en lugar de oro, lo que generó una severa devaluación y desplome del poder adquisitivo de los trabajadores. De esta forma, ignoró totalmente las demandas del proletariado del Distrito federal.
El 31 de julio, el proletariado capitalino, contando con la participación de más de 86 mil trabajadores estalló la huelga general paralizando todo: los servicios de electricidad, agua potable, tranvías, servicios fúnebres, coches y carreteras, así como la venta de pan y tortillas y también del servicio de teléfonos y del resto de las fábricas y talleres. Se demostraba de esta forma, el enorme poder de la clase obrera cuando actúa unida.
La huelga general fue contundente, y el pueblo de México pudo conocer la verdadera careta del gobierno burgués y terrateniente, pues el 1 de agosto, Carranza decretó la Ley Marcial.
El 2 de agosto, Venustiano Carranza ordenó la fijación de un bando, en que revivía un decreto del Presidente Juárez del 25 de enero de 1862 contra malhechores y bandidos que asolaban al país, esta vez, para aplicarlo a los dirigentes de la clase obrera. Este decreto de Carranza, estaba lleno de odio y engaños a la clase trabajadora diciendo que “si bien la revolución había tenido como uno de sus principales fines la destrucción de la tiranía capitalista, no había de permitir que se levantase otra tan perjudicial para el bien de la República, como sería la tiranía de los trabajadores”, que “está demostrado de una manera palmaria que los trabajadores no han querido persuadirse de que ellos son una parte pequeña de la sociedad y que esta no existe solo para ellos, pues que hay otras clases cuyos intereses no les es licito violar, porque sus derechos son tan respetables como los suyos…” y “Que la conducta del sindicato obrero es en el presente caso tanto más antipatriótico y por tanto más criminal, cuanto que está determinada por las maniobras de los enemigos del gobierno…” Tesis centrales que la burguesía habría de repetir machaconamente en cada movimiento huelguístico que considera una amenaza a su posición dirigente.
Carranza estableció la pena de muerte a todo aquel que de una u otra manera contribuyera a la huelga en fábricas o empresas destinadas a prestar servicio público, considerando estos delitos de competencia militar.
Fueron aprehendidos Ernesto Velasco, a quien el gobierno obligó de inmediato a conectar de nuevo la luz y fuerza eléctrica, Luis Harris, Ausencio S. Venegas, César Pandelo, Alfredo Pérez, Ángela Inclán, Reynaldo Cervantes Torres, Federico Rocha, Leonardo Hernández, Casimiro del Valle, María Esther Torres y Timoteo García. Todos ellos fueron llevados ante un Consejo de Guerra, el cual los declaró no culpables por lo que Carranza ordenó comparecieran ante un segundo consejo, que a su vez decretó la libertad de los compañeros de Velasco y la pena capital para éste. Iracundo por los acuerdos del consejo, Carranza dispuso que los obreros que habían sido absueltos fueran de nuevo encarcelados pero solamente se logró capturar algunos de ellos”. Maldonado, E. (1978) Breve Historia del Movimiento Obrero Mexicano. Estrella Roja
EI 26 de agosto se realizó un Segundo Consejo de Guerra y en el transcurso del mismo se condenó a muerte a Ernesto Velasco; la sentencia, sin embargo, fue suspendida. El 28 de septiembre de ese año Carranza expidió un decreto según el cual todos los salarios deberían ser pagados en oro nacional. A Ernesto Velasco se le liberaría hasta el 18 de febrero de 1918.
A 110 años de la Huelga General de la ciudad de México organizada por la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal (FSODF), debemos resaltar sus enseñanzas: la primera, que es ejemplo de la unidad, organización y combatividad que pudo concretar el proletariado para enfrentar a la clase dominante; la segunda, que evidencia el carácter de clase de Venustiano Carranza, que no dudo en utilizar al ejército para reprimir a los huelguistas, y pretendiendo desmovilizar a la masa obrera, estableció la Ley Marcial, ordenando la aprehensión de los principales dirigentes sindicales y amenazarlos con la pena de muerte; que cuando se conjuntan las fuerzas sindicales y revolucionarias, es posible la construcción del Frente Único de Clase contra el enemigo común.
Los explotados y oprimidos, deben tener presente la memoria histórica, para ubicar correctamente a los enemigos de clase y trabajar seriamente por la construcción de los instrumentos revolucionarios que permitan arrancar mejores conquistas para tener mejores condiciones de vida en el presente y un mejor futuro.
Tomado de La Verdad del Pueblo Núm. 61, septiembre de 2026.