Eduardo Nachman y su hechura pedagógica
La estancia del 28 al 30 de agosto de 2026 de Eduardo Nachman en Jalisco, constituye una serie de actos pedagógicos
La estancia del 28 al 30 de agosto de 2026 de Eduardo Nachman en Jalisco, constituye una serie de actos pedagógicos, en donde se interesó por captar imágenes de escenas cotidianas, monumentos históricos y hasta del cumpleaños de una niña, igual que al escuchar la experiencia de familiares de desaparecidos o la opinión de su obra cinematográfica que presentó en “Casa Libertad” el 29 de agosto: “Las venas siguen abiertas”.
Llegó a Guadalajara el viernes 28 al aeropuerto, los compañeros que le recibieron lo acompañaron al desayuno, luego atendió una conferencia de prensa en “La Rueda Cartonera”, de la que se desprendió ese espléndido artículo de Juan Carlos Partida del diario “La Jornada” con fotografías de Arturo Campos (29/08/2026); las oportunas notas de Ignacio Pérez Vega para “La Crónica”, Radio Universidad de Guadalajara y el Canal 44 completaron la información que comenzó a circular ese mismo día.
Por la tarde, Nachman estuvo en Cosa Pública 2.0, programa de Radio UdeG que conducen Rubén Martín y Jesús Estrada, ahí le recibieron muy bien, a pregunta expresa, narró en forma detallada cómo su padre, el artista Gregorio Nachman, fue sustraído de su domicilio por la junta militar argentina de Jorge Rafael Videla el 19 de junio de 1976. Hecho que le cambió la vida para convertirlo en activista por los derechos humanos y la presentación de los desaparecidos en América Latina.
Él mismo, en la búsqueda de su padre en las mazmorras, cuarteles y casas clandestinas de la dictadura argentina, sufrió de joven tortura y persecución, al grado que tuvo que usar su segundo nombre y el apellido de su mamá. Trabajó como profesor de educación básica en su país hasta jubilarse y, en esa calidad ha protestado por pensiones más justas en contra del gobierno de Milei. Precisamente ese dolor del tobillo, expresa, es por golpes de la policía que reprimió una de las manifestaciones.
El sábado 29 presentó en “Casa Libertad” su obra cinematográfica, que retrata en la intimidad a una serie de organizaciones del medio rural que sufren el despojo y la opresión en Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y el México del sureste. Presenta la explotación del imperialista que se esconde a través de megaproyectos como el canal de Panamá, las hidroeléctricas, la minería, la ganadería extensiva, la falta de democracia popular, el extractivismo académico, el asesinato de dirigentes y el exterminio de pueblos.
Ante un público selecto, respondió preguntas mientras daba sorbos al mate e incitó al público que hiciera un fiero ejercicio reflexivo sobre esta obra cinematográfica por la que Netflix, ofreció miles de dólares al autor a cambio de modificar su originalidad. Por supuesto, Nachman, según lo dijo, prefirió la independencia y la autonomía por encima de los dólares.
Al concluir la primicia cinematográfica en Guadalajara y, al saber que en la Casa Comunal de San Francisco Ixcatlán, Zapopan, había un mural de su amigo Gustavo Chávez Pavón, Guchepe, decidió ir a la barranca para conocerlo. Tomó fotografías y manifestó su encanto por la única obra de influencia neozapatista que hay del pintor en Jalisco y, de paso, tomó parte de una fiesta infantil a la que fue invitado, ahí hizo algunas fotos como si se tratase de alguien que contrató la familia de la cumpleañera para tal fin. Disfrutó de la comida casera con quesadillas, tacos dorados, frijoles de la olla, gelatina y una piñata. Lo que no quiso probar, fueron las salsas picantes, que según dijo, “le esconden el sabor original a la comida”.
El día 30 de agosto Nachman, muy puntual llegó al a glorieta de los desaparecidos en Guadalajara para tomar parte en la marcha convocadas por diversas organizaciones de padres y madres buscadoras. No se incorporó a la columna, más bien tomó imágenes, muchas, durante el trayecto hasta palacio de gobierno en donde pidió hacer algunos altos. La columna de manifestantes, alcanzó cuatro cuadras mientras avanzó por las avenidas Chapultepec, Vallarta y Juárez. Nachman retrató la indignación, la tristeza, pero también la esperanza de quienes siguen buscando a sus hijos, hijas, esposos, esposas, amigos y amigas, que suman más de 16 mil tal sólo en el estado de Jalisco.
Nachman, entiende a la perfección esa rabia contra un Estado omiso y represivo como lo fue y lo es en Argentina. Se retiró de la plaza de armas para conocer las nueve esquinas y probar la birria de chivo, eso sí, sin picante. Ahí se habló de la historia del barrio, del recorrido por diversos países, pero también de futbol de la que es conocedor como muchos argentinos.
Se puede resumir, que en cada uno de los lugares en donde estuvo en Jalisco, en cada acto, Nachman, regó con entusiasmo y saber, su pedagogía, como lo hace todo maestro con conciencia de clase, que trabaja por las mejores causas del pueblo.
Muchas gracias, Eduardo Nachman y que sigas regando tu sencillez por León, ciudad de México, Puebla y otros lugares que recorrerás para presentar tu trabajo cinematográfico basado en el libro Eduardo Galeano: “Las venas abiertas de América Latina”. (Texto de José Casillas)