USICAMM es un circo burocrático, es la farsa de un Sistema que no busca Maestros, sino sumisos
Mientras tanto, quienes realmente quieren enseñar siguen esperando que el sistema colapse, esperando que alguien escuche, esperando que la SEP recuerde que, detrás de cada número de prelación, hay un ser humano con sueños de certidumbre laboral. Pero en la USICAM, los sueños no cotizan en su burócrata mercado.
Después de años intentando entrar al sistema educativo en Jalisco, he llegado a una conclusión amarga: la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), no es un filtro para encontrar a los mejores docentes, sino un mecanismo de desgaste diseñado para que sólo los más desesperados o los mejor conectados logren sobrevivir. No es un concurso de oposición, es un juego de azar donde la preparación pedagógica vale menos que un documento mal escaneado.
Un proceso que desprecia el tiempo y la vida del aspirante
El calvario comienza meses antes del examen. La convocatoria exige cursos extracurriculares para sumar puntos, pero la lista de cursos "válidos" cambia cada año. Tomas un curso en 2025 con la esperanza de usarlo en 2026, y para cuando llegas al proceso, la USICAM ya lo sacó del catálogo. Es una trampa: inviertes tiempo y dinero en formación que ellos mismos declaran inservible. Y si logras inscribirte, los cursos son a distancia, en horarios reducidos, con contenidos que nada tienen que ver con el examen, ni con tu asignatura. No aprendes pedagogía, aprendes a navegar su plataforma.
Llega el día del examen, y la tortura se hace virtual. El sistema no te permite moverte porque te saca del programa; estás sentado durante horas, con el tiempo justo para responder preguntas que no evalúan si sabes de biología, matemáticas o literatura, sino sobre procesos administrativos internos. ¿Para qué estudiaste tu carrera si al final te preguntan sobre protocolos de la SEP? La educación dejó de ser un tema de aprendizaje para convertirse en un trámite.
El espejismo de la "transparencia"
El momento más cruel llega cuando publican el "listado nominal ordenado de resultados". Estás en un lugar privilegiado, has pasado todos los filtros, y crees que por fin tendrás tu plaza. Pero la realidad es que el número de prelación es un engaño: no importa tu posición si no hay plazas. Las vacantes disponibles son un puñado, y si te llaman para ofrecerte una plaza en un municipio a tres horas de tu casa y la rechazas, pierdes tu número y te vas al final de la lista. Sin embargo, a la semana siguiente, alguien con un número muy inferior puede obtener una plaza en tu propia ciudad porque "la disponibilidad cambió". No hay orden, no hay justicia, es un sorteo disfrazado de concurso.
Y la guinda del pastel, para saber si te llaman, debes revisar diariamente la llaves de acceso o el muro de recrea. Si no entras un día, te puedes perder una vacante que si quede cerca de ti. He estado en concursos durante nueve años de educación básica y media superior consecutivos de USICAM y en cada uno me han llamado para "ofrecerme" cero vacantes e incluso me piden renunciar a las 0 horas vacantes. Sí, cero. ¿Para qué convocas a alguien si no tienes plazas?
Contratos temporales y abuso laboral
Si por un milagro logras obtener una plaza, la alegría dura poco. Las plazas definitivas no existen; son contratos temporales de 3 a 9 meses, o incluso más, pero siempre con la espada de Damocles de la temporalidad. Esto te impide planear tu vida, volver a participar en cursos de actualización, o siquiera pensar en estabilidad laboral. Te conviertes en un nómada del sistema educativo.
Llegas al centro de trabajo asignado, y el director te mira con desdén. ¿La plaza que te dieron? No existe, dice. "No sabemos de esa vacante". Te imponen un horario de tiempo completo e incluso te cambian la asignatura por la que llegas, por si esto fuera poco no considera si trabajas en otro lugar, violando las reglas de compatibilidad que ellos mismos publicaron. Y si te atreves a reclamar, te quedas sin nada porque te pueden habilitar para seleccionar otro centro. La complicidad entre directivos y el sistema es evidente: las plazas se las quedan los líderes sindicales y los amigos de los funcionarios, mientras los aspirantes honestos rodamos en un ciclo interminable de frustración.
Un sistema para administrar la pobreza docente
USICAMM no es una institución que garantice la calidad educativa; es un aparato burocrático que administra la escasez y la precariedad laboral. No importa tu vocación, tus conocimientos o tu esfuerzo. Lo que importa es que cumplas con sus caprichos documentales, que aceptes las migajas de contratos temporales y que no cuestiones la corrupción. La educación se ha vuelto un negocio de papeleos, donde el aprendizaje de los niños es el último eslabón de una cadena podrida.
Mientras tanto, quienes realmente quieren enseñar siguen esperando que el sistema colapse, esperando que alguien escuche, esperando que la SEP recuerde que, detrás de cada número de prelación, hay un ser humano con sueños de certidumbre laboral. Pero en la USICAM, los sueños no cotizan en su burócrata mercado.
Por: M. Ivonne-Rodríguez C. Tomado de Dignidad, órgano de expresión de la CNTE Jalisco, agosto 2026.
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