Los derechos laborales son conquistas históricas para defenderse y ampliarse
La falsa Reforma Educativa que entró en vigor en 2013, representa uno de los mayores cambios en la relación entre el Estado y el magisterio mexicano.
La falsa reforma educativa de 2013. Los derechos que debemos recuperar
Una década de reformas dejó profundas transformaciones en las condiciones laborales y profesionales de las maestras y los maestros
La falsa Reforma Educativa que entró en vigor en 2013, representa uno de los mayores cambios en la relación entre el Estado y el magisterio mexicano. Impulsada durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, modificó las reglas de ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia de las y los trabajadores de la educación.
Para amplios sectores del magisterio, particularmente para la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), aquella reforma no fue solamente una transformación educativa: significó también un retroceso en derechos laborales, estabilidad en el empleo y participación de los trabajadores en las decisiones relacionadas con su carrera profesional.
Uno de los principales cuestionamientos fue la vinculación entre la evaluación docente y la permanencia en el servicio. La evaluación punitiva que se creía era un instrumento de diagnóstico perjudicó la labor docente de miles de maestras y maestros cesándolos por defender la estabilidad laboral de todos los trabajadores de la educación y así adquirió consecuencias laborales. Esto generó incertidumbre entre miles de maestras y maestros que defendían la estabilidad de sus plazas y rechazaban que una evaluación pudiera determinar su continuidad laboral.
Otro cambio importante fue la modificación de los mecanismos de promoción y ascenso. El antiguo sistema escalafonario, basado en mecanismos de participación bilateral, fue sustituido por procesos de evaluación y concursos establecidos por el Servicio Profesional Docente. Para el movimiento magisterial, esto significó un debilitamiento de la bilateralidad y de la participación de los trabajadores organizados en decisiones que históricamente habían formado parte de la relación laboral.
La movilización magisterial logró mantener en el centro del debate nacional la defensa de la educación pública y de los derechos laborales. Finalmente, en 2019, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se aprobó una nueva reforma constitucional que derogó la Ley General del Servicio Profesional Docente y desapareció el INEE, además de eliminar la evaluación con efectos sobre la permanencia de las y los docentes.
Sin embargo, la reforma de 2019 no significó regresar completamente al régimen laboral anterior a 2013. Se creó el Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros, mediante el cual continuaron regulándose los procesos de admisión, promoción y reconocimiento.
Por ello, para sectores del movimiento magisterial, quedaron pendientes demandas históricas: recuperar plenamente la bilateralidad, fortalecer el escalafón, garantizar certeza laboral y asegurar una participación efectiva de las y los trabajadores en las decisiones que afectan su vida profesional y sus condiciones de trabajo.
La experiencia de estos años deja una enseñanza fundamental: los derechos laborales no son concesiones; son conquistas históricas que deben defenderse y ampliarse.
Hoy, el debate magisterial continúa. La defensa de una educación pública, gratuita, democrática y al servicio del pueblo está estrechamente vinculada con la defensa de quienes hacen posible la educación todos los días: las maestras y los maestros de México.
La lucha por recuperar derechos no es solamente una lucha gremial: es también una lucha por la dignidad del trabajo docente y por una educación pública al servicio de la sociedad.
Tomado de Dignidad Núm. 63, órgano de expresión de la CNTE, Jalisco. 17 de agosto de 2026.
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