Bienvenid@s a un nuevo ciclo de trabajo, organización y lucha
La escuela pública es un campo de lucha: contra la precarización, el control laboral y por la dignidad del magisterio
Iniciamos un nuevo ciclo escolar comprometidos en educar, organizar y luchar. Las aulas vuelven a llenarse de niñas, niños y jóvenes; las maestras y maestros regresamos a la escuelas con la responsabilidad de construir conocimientos y, al mismo tiempo enfrentar las condiciones sociales que atraviesan nuestra labor cotidiana.
La escuela no es un espacio aislado de la realidad. En ella se expresan las desigualdades económicas, sociales y culturales de una sociedad dividida entre quienes concentran la riqueza y quienes vivimos de nuestro trabajo. Por ello, defender la educación pública es también defender los derechos de las familias trabajadoras, de nuestras comunidades y del propio magisterio.
El Gobierno ha anunciado su decisión de desaparecer o sustituir la USICAMM, una demanda que durante años ha formado parte de la lucha de la CNTE. En junio de 2026, la SEP informó oficialmente que consultaría al magisterio escuela por escuela para construir una iniciativa que sustituya a este sistema. Cambiarle el nombre no significa acabar con el problema.
Este anuncio es el resultado de la presión y de la movilización magisterial. Sin embargo, no confundamos un anuncio gubernamental con la conquista definitiva de nuestras demandas.
La USICAMM nació al amparo de la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros de 2019. Aunque se eliminó el carácter punitivo de la evaluación, permanecieron mecanismos de evaluación y criterios administrativos para el ingreso, promoción y reconocimiento del personal educativo. Por eso nuestra posición es clara: no queremos una USICAMM con otro nombre, otra plataforma o nuevos funcionarios. Queremos terminar con la lógica de control burocrático, meritorio y administrativo que convierte nuestros derechos laborales en concursos, puntajes y mecanismos de competencia individual.
La desaparición de una estructura administrativa no garantiza la democratización de las relaciones laborales, el problema fundamental no es quién administra las plazas, sino quién decide sobre el trabajo, los derechos y el futuro de las trabajadoras y trabajadores de la educación.
La clase trabajadora necesita recuperar su capacidad colectiva para conquistar y conservar sus derechos.
Por ello, rechazamos que la consulta al magisterio se use como mecanismo para dividir, desorganizar o debilitar a la organización colectiva. El Gobierno dice hará consultas escuela por escuela para construir el “nuevo modelo”.
La decisión de las bases debe ser real, democrática y vinculante; pero no puede utilizarse para sustituir la negociación colectiva y la representación legítima de las organizaciones magisteriales.
La CNTE ha demostrado históricamente que los derechos no se conquistan mediante decretos desde arriba, sino mediante la unidad, la organización y la movilización.
Este ciclo escolar debe ser un momento para recuperar la discusión política y pedagógica en nuestras escuelas. Necesitamos preguntarnos:
¿Qué educación necesita la clase trabajadora?, ¿Qué escuela necesitan nuestras comunidades?
¿Qué condiciones laborales necesitamos las maestras y maestros para ejercer dignamente la profesión?
Que no se nos responsabilice individualmente de problemas que tienen causas estructurales: pobreza, desigualdad, abandono institucional, falta de infraestructura, grupos numerosos, sobrecarga administrativa y precarización laboral.
La transformación educativa no puede reducirse a discursos oficiales, nuevas metodologías o reformas administrativas. Una verdadera transformación educativa debe colocar en el centro los derechos de las comunidades, de los estudiantes y de las trabajadoras y trabajadores de la educación.
La lucha contra la USICAMM tampoco puede separarse de las demás demandas históricas del magisterio.
La CNTE demanda terminar con las consecuencias de las reformas educativas y recuperar un sistema de pensiones solidario frente al régimen impuesto por la Ley del ISSSTE de 2007. Durante las negociaciones de 2026, el Gobierno reconoció que la USICAMM y la reforma pensionaria forman parte de las principales demandas planteadas por la Coordinadora.
¡No a la USICAMM!
¡No a la precarización laboral!
¡No a las cuentas individuales como destino para la clase trabajadora!
¡Defensa irrestricta de la educación pública!
¡Democracia sindical y participación efectiva de las bases!
Un nuevo ciclo, una nueva etapa de organización
Compañeras y compañeros: iniciemos con entusiasmo y conciencia.
Que las aulas sean espacios de conocimiento, pensamiento crítico y construcción colectiva. Que las escuelas sean comunidades organizadas. Que los centros de trabajo sean lugares donde se discutan nuestros derechos y se fortalezca la unidad.
El Gobierno dice que desaparece la USICAMM, pero corresponde al magisterio organizado impedir que sea sustituida por otro mecanismo de control; la historia demuestra que cada derecho conquistado por la clase trabajadora es el resultado de la organización y la lucha.
Por eso, en este nuevo ciclo, saludamos a todas las maestras y maestros de Jalisco y de México:
¡La educación pública se defiende en las aulas y en las calles!
¡Por la democratización de la educación y del sindicato!
¡Contra toda forma de precarización y control! ¡Unidos y organizados, venceremos!
Tomado de Dignidad Núm. 64, órgano de expresión de la CNTE Jalisco
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