📰 Noticia Internacional 13/08/2026 Redacción Analco Medios 👁️ 106 vistas

De esos que llaman fachos...

Una de las lecciones históricas, es la necesidad de unidad amplia contra el fascismo: frentes populares u obreros que unan a distintos sectores para defender sindicatos, derechos civiles y sociales.

🔊 Escuchar noticia
De esos que llaman fachos...

El fascismo no es un capítulo cerrado de la historia: fue y es una ideología burguesa del siglo XX que dejó claro que cuando falla la democracia burguesa con sus parlamentos y elecciones, entonces viene el fascismo.

Orígenes históricos

El fascismo surgió en el contexto de la posguerra y la crisis de entreguerras: el colapso de imperios, la Primera Guerra Mundial, la depresión económica y el descrédito de muchas democracias liberales crearon un caldo de cultivo para su nacimiento. En Italia, Benito Mussolini organizó los “fasci” y condujo al país hacia un régimen que prometía orden y grandeza nacional; en Alemania, Adolf Hitler fusionó estos elementos con un racismo biológico extremo para formar el nacionalsocialismo. Estas experiencias muestran que el fascismo aparece donde las crisis sociales y económicas coinciden con miedos políticos al comunismo y con fracturas sociales profundas.

Rasgos y características principales

El fascismo combina varias características visibles: ultranacionalismo, culto al líder, militarización de la vida pública, negación del pluralismo y subordinación del sujeto a la “nación” o a una comunidad idealizada. Suele incluir la concentración del poder, la erosión de la división de poderes, desprecio por los derechos humanos y el uso sistemático de la violencia, tanto simbólica como física, contra opositores y minorías. Además, frecuentemente incorpora discursos que excluyen a inmigrantes, disidencias sexuales, pueblos originarios y minorías religiosas o raciales.

Tácticas de hoy para destruir la oposición

Los regímenes fascistas combinan medidas legales, represión policial y paramilitar, y propaganda masiva. Legalmente, aprobaron leyes de excepción que suspendían garantías; disolvieron partidos y sindicatos independientes y crearon estructuras únicas controladas por el partido y el Estado. Policial y paramilitarmente, implantaron cuerpos políticos de seguridad, milicias como las Camisas Negras o la Gestapo para intimidar, torturar y eliminar adversarios. Culturalmente, controlan prensa, radio, cine y educación para fabricar consensos y eliminar voces críticas.

Censura, propaganda y cultura

Los medios y la cultura pasan a ser instrumentos de control: se clausuraron periódicos, se practicó la censura previa, durante su presencia se queman libros considerados “degenerados” y se fomentan obras que glorificaban al líder y la guerra. El cine, en particular, se emplea para emocionar y forjar identidades colectivas afines al régimen como por ejemplo, documentales y noticiarios que mostraban desfiles y mitines como triunfos nacionales. Muchos creadores opositores se exiliaron de la Alemania nazi, por ejemplo, fueron silenciados o practicaron la autocensura, empobreciendo la vida cultural.

Variantes y proyección global

Aunque el fascismo clásico emergió en Europa, su influencia y rasgos se adaptaron a otros contextos: el franquismo en España incorporó elementos fascistas con conservadurismo católico; en Japón hubo movimientos ultranacionalistas y militaristas con rasgos afines; en América Latina y otras regiones surgieron dictaduras que tomaron rasgos como el culto al líder, la represión y el control de la prensa, tales rasgo ahora resurgen. Tras 1945 el término quedó desacreditado, pero existe una persistencia de dinámicas “neofascistas” que reproducen tácticas similares en contextos democráticos.

Condiciones sociales y políticas que facilitan su ascenso

El fascismo, que es una ideología burguesa, prospera cuando existen: divisiones sociales profundas, crisis económicas, fragmentación de la izquierda u otras fuerzas democráticas, y vacíos de liderazgo que permiten narrativas simplificadoras y chivos expiatorios. Teóricos como Georgi Dimitrov atribuyeron parte del avance fascista a la fragmentación del movimiento obrero a la falta de frentes unitarios capaces de organizar una defensa eficaz del pueblo trabajador.

Respuesta política y social: el frente antimperialista

Una de las lecciones históricas, es la necesidad de unidad amplia contra el fascismo: frentes populares u obreros que unan a distintos sectores para defender sindicatos, derechos civiles y sociales. Esto no elimina la diversidad interna, pero sí plantea la necesidad de acciones concretas desde la base, en fábricas, barrios y sindicatos, para impedir la captura de instituciones y la normalización de la violencia política.

Lecciones para hoy

Las democracias actuales están apareciendo rasgos fascistas en nuevas formas: populismos, liderazgo personalista, ataques a la prensa, represión a las huelgas y manifestaciones callejeras, estigmatización de minorías y uso de instituciones democráticas para vaciarlas desde dentro. Reconocer señales tempranas, erosión de garantías, concentración de poder, deslegitimación del adversario, y fortalecer la educación cívica, la memoria histórica y la pluralidad mediática son defensas esenciales.

El fascismo es una ideología del capitalismo que combinó ultranacionalismo, violencia sistemática y control absoluto del Estado, dejando un legado de destrucción que aún exige vigilancia. Comprender su origen, sus tácticas y sus adaptaciones ayuda a detectar sus réplicas contemporáneas y a construir la defensa de una patria para los trabajadores, en donde haya una justa distribución de la riqueza y mejores condiciones de vida para la clase trabajadora.

Bibliografía sugerida

Georgi Dimitrov, La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional (discurso, 1935)

 Nicos Poulantzas,2005, Fascismo y dictadura (Editorial Siglo XXI).

 Juan Bosch y otros, El fascismo en América, Revista Nueva Política (1976).

Galería de imágenes

Imagen relacionada con De esos que llaman fachos...
Imagen relacionada con De esos que llaman fachos...